Poema 21
De entre los bolsillos del alma rebusco
esas lágrimas secas que otrora
laceraban mi calma,
¿Qué será de ellas pues hoy no las encuentro?
¿Se las habrá llevado el silencio que de soledad se alimenta?
O ¿Serán víctimas de un desalmado secuestro?
¿Acaso el niño llorando aquella torta quemada?
pues solloza y de hambre enmudece.
No se han ido con el viento.
Se las habrán llevado el tiempo
o aquel vendedor de azafrán que colorea crepúsculos,
para pisarlas,
para seguir en busca de las nubes;
no lo sé.
Talvez tengo las pupilas secas, como mi alma,
las habré llorado a todas.
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