ANDAR 
Me permito andar
porque perdonó mi vida,
la mía que más es suya
¿Para qué? Para seguir latiendo y
despertado
sufrir sintiendo, moribundo
la ausencia suya que no respeta,
no le interesa ni sufrimiento ni duelo ni olvido
¿La quiero?
Sí la quiero,
me encantaría tenerla cerca para bebérmela
¿Qué hago?
Si está tan lejos…

¡Qué desespero!

Porque la tengo cerca, la llevo dentro
y por fuera con un tibiecillo aliento de sus besos
me eriza la piel seca sin su cuerpo;
mi vida que es la suya,
suya parece desde hace tiempo.
Porque le pertenezco sin que ella lo sepa ni se de cuenta
cada vez
voy perdiendo valía, me sumo en consternación y angustia.
Vivo para sufrir
¿Es vida?
¡Qué va!
Camino porque permitieron conservar mis piernas,
paseo la memoria del brazo de soledad y consuelo
y ella a quién,
no sé,
si aún quiero.
Como pájaros que salen apresurados de mis ojos
se fueran también
la incertidumbre al cielo y no regresen
y si vuelve
que sea para envidiar nuestros cuerpos desnudos haciendo del amor
el café más intenso.

¿Es mi espejo su rostro?


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