lo deseé con toda mi alma;
que tu barca llegara primero
y anclara segura, tranquila
a mi cuerpo;
sin embargo, mira,
en medio de nada se desvanece
en tormentas.
Fíjate, date cuenta,
se te está pasando la tarde,
la luz apenas dibuja sombras.
Se acerca el ocaso.
Aún queda el vuelo de algunas
gaviotas,
pero entonces
ya no sé si quiero;
ojalá no se te haya hecho de noche
y el frío entumecido
no sólo tus velas
sino también
mi deseo,
es probable, tal vez
ya no te quiero.
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