son palabras escritas con agua salada,
a veces de un púrpura profundo ya casi sólido,
sobre papel de viento;
propias,
de profundidades volcánicas que de apoco
se extinguen
de tanto soplar tu aliento,
de tanto evocar tu nombre,
de tanto, tanto tiempo;
tu voz también la enfría…
¿Salen del alma?
Como si salen del viento,
si van sin sentido, si no tienen regreso.
¿Para qué sirve despertar del ensueño
si cuando despierto
me miro al espejo y no me encuentro?
me sirve de tonto consuelo
saber que son propias, que expresan lo que tu
sabes es cierto.
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