de tanto besar vacíos,
una piel curtiéndose
por abrigar inviernos,
aunque muera de frío,
brazos cansados de abrazar al viento,
huesudas manos
palpando eternas noches
llenas de olvido
y una insaciable alma
que se gasta y desgasta
en vanos sentimientos,
emociones superfluas que duran poco,
sensaciones que pueden hacer vibrar
mi escuálido cuerpo
para pasada la tarde
entumecerse en pálidos recuerdos
¿Y ella?
Ella como es, vistiendo mi vida de castigo
no contenta de verme sufrir,
mi yo conmigo
¿Cuál es el mal que he cometido?
no lo sé,
jamás lo he entendido
¿Será tal vez el haberme esforzado por mostrarle
mi amor cautivo?
Cuando más la amo
es cuando más la he sufrido
pues vierte en mí
toda su amargura, toda su ira
y sus ignominias
que jamás,
por amar,
he sentido;
y no para hasta estar segura que me ha herido,
que si no he muerto,
por lo menos he sufrido.
Hoy he sentido pena,
sigo comprobando que el amor no es amigo,
siento pena de ver el tiempo
¡Cómo lo he perdido!
de saber que mi amor de nada ha servido,
¡Tan bueno! ¡Tan franco!
yo que con tantas esperanzas
lo había vertido,
ahora veo que se escurre y sangra
como mis lágrimas que alegran
tu corazón curtido.
¿Debería lamentarme de lo que está perdido?
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Yo vengo del siglo pasado,
ausente,
trayendo en pena
angustia rezagada
desde los confines de los tiempos,
sediento de llorar los llantos
todos
los que no he llorado,
llantos atrasados
que ni siquiera los he gemido
por vergüenza
o por perjuicio,
por el infortunio de querer
y ser humano;
buscador pertinaz de verdades y bellezas
en transparencias de hojas otoñales,
texturas de troncos fértiles,
siluetas escarpadas por la ola
(espuma que dibuja sobre la arena
sensaciones infinitas, que luego escapa)
en escurridizas formas
de la realidad,
amistades,
para sufrir menos el deshielo
que tengo en el alma
que me sume a preguntarme
¿Cómo huele el cuerpo de la mujer que amo?
¿A fragancia de mares tranquilos,
a cipreses en abril
o a descansado aroma
cual humedecida roca esperando
brindar su tesoro?
¡Por amor a Dios,
bésame!
que para eso sólo necesitas
tus labios
y no me temas...
traigo conmigo
la vocación de ausente
y un bello desorden
donde las flores crecen libres
sin permiso.
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Mientras duermes
seguiré escribiendo
para abrigarte,
para espantar aquellos fantasmas
que pretenden invadirte,
para cuidarte y mientras sueñas,
hacerte sonreir...
escribiré para sufrir menos el deshielo
de no tenerte a mi lado
a ver si en tanto y tantas letras,
de nuevo
apareces.
Escribiré sobre mis sueños,
sobre papeles, sobre mojado,
sobre el viento, sobre el llanto
con mi letra, con la tuya,
con mi sangre o con mis lágrimas
Escribiré de amores imposibles
de cometas de colores, de ovejitas tuquitas,
como nuestras ilusiones,
para que cuando despiertes descansada
sonrías en el alma,
convencida de que despiertas, otra vez,
como cada día,
más segura.
Seguiré escribiendo
porque es mi particular manera
de sufrir menos el deshielo.
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He pensado que deberías saberlo,
saber que cuando se cruzan nuestras miradas,
tú no te das cuenta,
pero
no veo tus ojos,
veo tu alma,
desesperada y contrita,
y en tu retina
la miel condensada
de todas tus ganas
por darte entera y clara.
Santa,
Desnuda naturaleza plena
que con el frío de la noche,
enredado en tu cabello,
el viento,
como tú, calla.
Risueña profunda
a quien alguna vez le dolió
el alma
y hoy en mis brazos sana.
Deberías saberlo, también,
que cuando nos abrazamos
a fundirnos en uno,
tu diminuto cuerpo,
en el mío,
no sólo encaja,
sino que
entre tu aroma, tu aliento
y tus latidos
-no escapa-
¡huye hacia mí!
de espanto,
atravesando mi pecho,
alterando mi alma,
para decirme,
sollozando triste,
que lo acaricie, cobije y abrigue
y con una de mis voces
le susurre en calma...
Y con mi palma extendida acaricio
y desenredo
esas trenzas
que tu imaginación atrapan;
Nativa, cariñosa
que en tu vientre
aguardas desesperos
por entregarte entera
a saciar tus ansias.
He pensado que deberías de saberlo
que cada vez que giras
y me das la espalda
te desvisto
buscando por dónde mejor
te atrapo,
lujurioso y complacido
imaginándote insaciable y deseosa
disfrutando lo que hace mucho
te hace falta.
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